Cuando la Defensa de los Derechos Es Cosa de Familia

Cuando Shayla Rodríguez (16 años) tenía 8 años, su mamá tenía que trabajar dos trabajos para mantenerla a ella y a sus otras hermanas. Ella explica que su hermana mayor, Berenice (hoy tiene 25 años), se convirtió en su “mamá, papá, hermana mayor, amiga, y fue quien la crió”.

Cuando Berenice estaba en el 7to grado, ella fue una de 70 estudiantes en el país que se ganó la beca de Jack Kent Young Scholar. Ella asistió a la escuela secundaria en la prestigiosa “Paideia School”, donde se tenía que levantar a las 5 de la mañana para subirse en el tren por 2 horas para ir a la escuela. Como una recipiente de DACA, ella sabía que sus opciones para asistir a la universidad eran limitadas, y que ella no tenía la opción como otros estudiantes, para aplicar para escuela que la garantizaban admisión y ayuda financiera. Ella tuvo que trabajar más que sus colegas para sacar buenas notas y trabajar con grupos pro-inmigrante. Su meta era defender los derechos de quienes enfrentan barreras lingüísticas y opresión financiera y social. La joven dio un discurso sobre su estatus migratorio en frente del capitolio de Georgia a los 15 años. Ella ganó el premio Princeton Prize en la Relaciones Raciales por su trabajo.

Berenice fue aceptada en muchas universidades prestigiosas, incluyendo escuelas Ivy Leagues, pero decidió asistir a Syracuse por su diversidad y lealtad a la justicia social. Ella se mudó a Nueva York con una pequeña maleta, un boleto de ida, y $50 en su bolsillo. Cuando se graduó, obtuvo dos títulos en Ciudadanía y Participación Cívica y Relaciones y Asuntos Internacionales. Ella obtuvo mucha experiencia organizando leyes pro-inmigrantes y en favor de trabajadores agrícolas con la Alianza de Estudiantes Indocumentados de Georgia, La Alianza Latina Para los Derechos Humanos en Georgia, la Asociación Este de Trabajadores Agrícolas, el Centro de Trabajadores Central de Nueva York, y otros grupos.

Shayla comenta que Berenice la enseñó a “nunca tener miedo y nunca dejar que alguien te quite tus deseos”. Las excusas no eran aceptadas en la familia, cuya regla la empujó a no darse por vencido fácilmente. Shayla pasó su 4to grado de primaria en México para que aprendiera a hablar bien y escribir el español. Está en su tercer año de la secundaria en Hapeville Charter Career Academy y es la presidenta de su clase. Su proyecto favorito es “Bridging the Gap”, donde ella conduce talleres en su comunidad para empoderar Latinos para que discutan estrategias que le ayudan a seguir adelante y crear comunidades más seguras, sanas, y educadas. Ella pasó una semana en Washington, DC con el programa NextGen R2L del Instituto Congresista HIspánica donde la entrenaron en abogacía  y participación cívica. También se graduó del programa emprendedor juvenil del Fondo Comunitaria Latino y quiere empezar un negocio de mantequilla corporal.

Hoy día, Berenice trabaja como una representante legal acreditado por BIA y es una Asociada de Programas Legales para la organización Asiáticos Americanos Avanzando la Justicia-Atlanta, donde conduce talleres sobre los derechos de inmigrantes, clínica de renovación de DACA y la ciudadanía, defensa legal para inmigrantes pidiendo asilo y otros inmigrantes en Georgia. Ella desea ser una abogada de derechos humanos internacionales o trabajar para una organización mundial que lucha por la igualdad económica y social, y derechos humanas básicos. Shayla quiere buscar una pasantía pagada este verano y aplicar a las universidades UCLA, la universidad de Miami, UC Berkeley, o la universidad de Pennsylvania. Ella quiere estudiar la criminología y obtener un trabajo después de la universidad. Su consejo para otros estudiantes es, “Si no estás contento con algo en tu comunidad, lucha para cambiarlo. No te dejes asustar y siempre comunica tus ideas, porque es tu deber compartirlos”

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